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Las mujeres y las adicciones: Repercusiones sociales y la recuperación.

Existe estigmatización ante el uso y abuso de sustancias entre las mujeres, esto se ve evidenciado en los índices de consumo de alcohol y drogas en mujeres en países latinoamericanos, en contraste con las cifras de mujeres que actualmente se encuentran en centros de rehabilitación o grupos de autoayuda. Las mujeres se ven relegadas a hacer su consumo solitarias, dentro de su casa, donde suelen consumir ciertos medicamentos por prescripción, por lo que no se consideran adictas. Según Aníbal Betancourt (Psicólogo de CEA), los hombres tienen mayores tendencias al uso de drogas y a incurrir en comportamientos compulsivos y destructivos debido a su mayor producción de testosterona, todo esto para obtener un sentimiento de satisfacción tras haber experimentado riesgo.

Es preciso señalar que existe una evidente diferencia en el consumo y el fin del consumo de drogas entre hombres y mujeres. En la experiencia vivida en el centro (CEA), el uso de sustancias como los benzodiacepinas (medicamentos psicotrópicos con efectos sedantes), es mucho más recurrente en mujeres. Por el otro lado, los hombres presentan tendencias al uso de drogas que potencian la virilidad, como la cocaína.

Repercusiones del consumo:

Físicas y fisiológicas: Para la mujer que consume existe un mayor número de repercusiones. Si una mujer consume durante el embarazo, incluso antes del mismo, puede causarle daños irreversibles al feto. La memoria nerviosa se le trasmite al embrión inclusive si esta ha dejado de consumir previo al embarazo, generando daño potencial. Si esta consume durante el período de embarazo, el feto puede presentar deformaciones, daños a la estructura genética, en la gran mayoría de los casos, el bebe presenta también síndromes de abstinencia. El bebé nace adicto.

Sociales: Ser una mujer víctima de la adicción no es nada fácil, las mujeres bebedoras no descuidan sus roles sociales; de hecho, por el miedo a ser discriminadas, se esfuerzan el doble que los hombres por cumplir con su trabajo, el cuidado de sus hijos y por mantener una “imagen” que no las perjudique.

En cambio, ser un hombre adicto es hasta galardonado y reconocido por la sociedad, se hace del hombre adicto un héroe, por su potencial de consumo y su potencial económico de poder mantener ese ritmo de vida.

También, este formato cultural, estigmatiza, persigue y discrimina a la mujer víctima de adicción, lo que afecta a la hora de buscar ayuda para tratar la adicción, es más fácil que el hombre dé el primer paso, siendo también tratado como un héroe por dar el paso a la recuperación; en cambio una mujer que entra a un centro de rehabilitación es una deshonra para la familia.

Esto dificulta significativamente el proceso de recuperación entre las mujeres, lo que se ve a simple vista en nuestros grupos donde las proporciones son de 2 mujeres por cada 10 hombres, afirma Aníbal Betancourt (psicólogo de CEA).

Mujeres de la mano hacia el camino de la recuperación.

CEA tiene las puertas y brazos abiertos para cualquier persona que busque la recuperación, sin importar su género o procedencia. Incluso, en CEA nos preocupamos por crear espacios seguros en el que las mujeres puedan ejercer liderazgo y apadrinamiento a las mismas que se sientan vulnerables.

De esta manera en CEA damos protagonismo a mujeres y hombres, creemos que las realizaciones de dinámicas de integración facilitan el tratamiento y fomentan la ruptura de tabúes y roles sociales desfasados.

Si creés que tenés cualquiera de los tipos de adicción o que conocés a alguien que pueda ser víctima de esta degenerativa enfermedad, no dudés en ponerte en contacto con nosotros de manera inmediata a través de nuestro número telefónico (+505 2223-6729) o a nuestro correo david.stadthagen@ceadicciones.org

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